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GaviotasLibro de Buen Amor

 Archipresta HitaA mediados del siglo XIV, la literatura española produce una de sus primeras obras maestras: el Libro de buen amor. Original en su planteamiento, desenfadada y atrevida en su expresión, la obra de Juan Ruiz anuncia muchos de los rasgos que caracterizan a nuestra literatura posterior.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita  
Son muy pocos los datos biográficos que poseemos de Juan Ruiz. Parece que nació en Alcalá de Henares hacia 1283, que estudió en Toledo y que desempeñó en su madurez el cargo de arcipreste de Hita, en la actual provincia de Guadalajara. Clérigo de amplia cultura, que dominaba varios campos del saber (derecho, astronomía, filosofía, teología). Ahora bien, no era un clérigo típico, a la manera de Gonzalo de Berceo, por ejemplo, sino una especie de goliardo. Los goliardos eran clérigos errantes que escribían en un latín escolar acerca de asuntos alegres y mundanos (la vida en la taberna, la afición por el juego, el gusto por los placeres) y atacaban en su poesía de forma desvergonzada a las instituciones eclesiásticas.

Libro de buen amor
Como es habitual en la Edad Media, Juan Ruiz no dio un título concreto a su obra. Tan sólo al final se nos habla del "Libro del Archipreste de Hita", fórmula con la que fue conocido en su tiempo y que algunos críticos actuales consideran la más apropiada para designarlo.

Fue el gran medievalista Ramón Menéndez Pidal quien dio al libro el título con el que hoy lo conocemos, a partir de unos versos del mismo Arcipreste:

Tú, Señor e Dios mío,    que el omne crieste,
enforma e ayuda    a un tu açipreste,
que pueda fazer libro    de buen amor, aqueste,
que los cuerpos alegre    e a las almas preste.

El Libro de buen amor consta de más de siete mil versos distribuidos en 1728 estrofas. La mayoría de las estrofas pertenecen al tipo de la cuaderna vía (serie de cuatro versos alejandrinos con rima consonante única), pero hay también otros muchos tipos de estrofas y versos. Esta variedad de metros confiere a la obra una gran agilidad que la diferencia de otras obras del mester de clerecía, formalmente más monótonas.

El Libro de buen amor es una obra polémica que ha sido interpretada de diversas formas, pero que unánimente está considerada como una de las obras maestras de nuestra literatura.

Juglaría y clerecía
Las dos tendencias más importantes de la literatura medieval española se corresponden con los dos "mesteres": el mester de juglaría, vinculado a la actividad de los juglares, y el mester de clerecía, representado por los clérigos o personas de condición culta. Juglares y clérigos tuvieron distinta concepción del oficio literario. Mientras el juglar no daba valor a la técnica, pues su objetivo primordial era comunicarse del modo más eficaz posible con el público, el clérigo hizo gala de una mayor conciencia artística. No obstante, los clérigos se valieron de procedimientos juglarescos con el fin de hacer su obra más popular.

En cuanto al mester de clerecía, se desarrolló en Castilla durante los siglos XIII y XIV con un grupo de autores que emplearon sistemáticamente la cuaderna vía y tomaron como fuente para sus escritos las obras de los autores clásicos latinos. La situación del Arcipreste en este panorama es singular. La temática del Libro de buen amor es tan amplia y tan variada que no puede adscribirse a ninguno de los grupos habitualmente establecidos dentro del mester de clerecía; y, sin embargo, tiene caracteres comunes con casi todos ellos.

El contenido: un texto heterogéneo
El Libro de buen amor es una obra muy compleja. Su núcleo central es el relato, escrito en forma autobiográfica, de las supuestas aventuras amorosas del autor, que suelen acabar en fracaso. Al hilo de este relato e intercaladas en él, aparecen diversas composiciones narrativas, didácticas y líricas.

Estos son los materiales que componen la obra:
a) Episodios narrativos, que son de diversa naturaleza: el relato central, escrito en forma autobiográfica, que desarrolla las supuestas aventuras amorosas del Arcipreste. Un conjunto de fábulas y apólogos, concebidos como ejempos que ilustran la acción de la trama principal y que permiten extraer conclusiones morales. La historia de don Melón y doña Endrina, recreación de la comedia latina "Pamphilus", del siglo XII. Y, por último, un relato alegórico de carácter humorístico, centrado en la batalla de "don Carnal y doña Cuaresma"
b) Disgresiones didácticas. Pueden ser morales (censura contra los pecados capitales, reflexiones sobre la muerte, comentarios moralizadores que acompañan a los episodios narrativos) o satíricas (burlas contra el poder del dinero o contra los vicios de algunos clérigos).
c) Composiciones líricas. Son, por su tema, religiosas o profanas. Las composiciones religiosas como los "Gozos de Santa María" y las "Cantigas de Santa María", se inscriben en la tradición mariana y se caracterizan por su lirismo y su autencidad. Las composiciones profanas son muy variadas. En la obra hay cantares de ciego, cantares escolares, cantigas de serrana.

A todos estos materiales hay que añadir las composicones que encabezan la obra: Una oración en verso en la que el autor solicita fuerzas para llevar a cabo la obra, siguiendo un procedimiento muy usual entre juglares. Un prólogo en prosa, básicamente estructurado como un sermón culto con intención paródica, y por último una introducción en verso en la que explicita la intencionalidad y el sentido del libro.

La organización de la obra: unt exto complejo
Una de las dificultades que nos plantea el Libro de buen amor es su organización. La obra no es una novela, ni una colección de cuentos, ni un cancionero de poesías, sino una especie de compendio de todo ello.

El Libro de buen amor se presenta como una estructura abierta en la que se mezclan con gran libertad composiciones muy diversas y en la que cada elemento desempeña una función en el conjunto de la otra. De la compleja organización se deduce que el autor nos obliga constantemente a atender a varios frentes de lectura al mismo tiempo: unas veces, al núcleo narrativo central; otras, a disgresiones de tipo didáctico y moral, ejemplificaciones burlescas, sátiras, poemas religiosos, visiones alegóricas, etc.

Un estilo rico y variado
La verbosidad de Juan Ruiz se manifiesta en los siguientes rasgos: Gusto por las enumeraciones para dar colorido y variedad, la acumulación de sinónimos, el humorismo que se traduce en el empleo de juegos de palabras, diminutivos, modernismos, refranes y fórmulas de tipo coloquial, que dan un sabor popular al relato. Además, Juan Ruiz sabe combinar la cuaderna via con diversos metros populares de arte menor.

Los protagonistas del "Libro"
Por las páginas del Libro de buen amor desfilan personajes de muy distinta condición: Personajes con apariencia real, como el Arcipreste y Trotaconventos. Personajes míticos o legendarios, como Júpiter. Figuras de carácter alegórico, como don Carnal, doña Cuaresma o la Muerte. Animales, como la raposa y el cuervo.
   Por ello, no podemos hablar en sentido estricto de una creación literaria realista, aunque el Arcipreste nos sitúa ante diversos planos de la realidad.

Intencionalidad y sentido del "Libro"
El Libro de buen amor es una obra ambigua que se presta a diversas interpretaciones:

En el prólogo, el autor nos revela claramente su propósito didáctico:
E Dios sabe que la mi intención no fue de lo fazer por dar manera de pecar nin por mal dezir; mas fue por reduzir a toda persona a memoria buena de bien obrar e dar esiemplo de buenas costumbre, e castigos de salvación; e porque sean todos apercibidos, e se puedan mijor guardar de tantas maestrías como algunos usan por loco amor.

Sin embargo, en el mismo prólogo, el autor añade que el Libro puede servir como manual o guía de comportamiento para los enamorados, aunque desaconseja esta lectura. En este sentido, la obra podría entenderse como un arte de amar novelado, a la manera de Ars Amandi de Ovidio.

El fin didáctico de la obra se ve reforzado por la técnica autobiográfica y por el humor del Arcipreste, quien parece poner de manifiesto el ridículo de sus supuestas y fracasadas aventuras amorosas para así advertir al público contra el "loco amor" del mundo. Los relatos van además acompañados de reflexiones acerca de las inconveniencias y los peligros del amor, dentro de la mejor tradición moralista medieval.

El Humor de Juan Ruiz

Palabra ede sabio,    e dízelo Catón,
que omne a sus cuidados,    que tiene en coraçon,
entreponga plazeres    e alegre razón,
ca la mucha tristeza    mucho pecado pon;
 
e porque de buen seso    non puede omne reír
avré algunas burlas    aquí a enxerir:
cada que las oyeres    non quieras comedir
salvo en la manera    del trobar e dezir.
                                       
  
Gaviotas


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